31 diciembre 2008

A este 2009...que no suena a cambios.




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No iba a ser menos. No iba a verle en un buen tiempo. Supongo que no me importaba mucho, supongo que lo tenía tan visto todo que sólo me hacía falta volver la vista atrás y acordarme de todo lo que había sucedido. Los años para algunos sólo pasaban, yo me remontaba a mi mejor año, aquel 2001 en el que todavía era una cría, pero convencida, y en que todavía creía en el amor porque nunca me había pasado a mi. De todo se aprende, te dicen siempre. Pero a veces no quieres aprender, sólo quieres tropezar una y otra vez y comparar que vez fue peor. Porque siempre va peor. A Mario siempre le había parecido que se había enamorado de una artista de barrio, porque decía que tenía el corazón de alambre, sólo porque cuando lo tocaba estaba frío, casi como mis manos. Yo le decía que era normal. Parecía retenido en una eternidad que no correspondía, parecía de cristal porque siempre se rompía en mil pedazos y yo, estaba ahí cuando le hacían daño. Siempre estaba. Ahora quería despedirme, quería decirle todas las cosas que nunca le conté. Quería decirle que me perdí en 2001, que yo era mucho mejor que una artista de barrio, que mi corazón latía y que sentía frío en los pies cuando me acostaba sola.
Y al final le despedí, y tanto que lo hice. Le dejé en la estación plantado, en el andén de la vía 3, nunca me han gustado los números impares, así que le dejé ahí, solo. Sin artistas callejeros.

Me llamó, a la una de madrugada des de un bar de carretera. Estaba a más de diez mil km de mi vida y me sentía culpable. Dijo que lo entendía. Y me dió las gracias por todo. Y todo sonó a despedida. A que no volvería más. Colgó porque no le quedaba más dinero, dijo. Y así me despedí, de todo y de nada. Los años pasan para todos, algunos sin pena ni gloria, yo sigo echando de menos aquel viejo 2001. Ahora he tropezado con un coleccionista de antigüedades que vive en un barrio lleno de artistas callejeros, de esos que tanto le gustaban a Mario. Precisamente, se llama Marco (de nombre parecido). El año que viene es impar, y no se como acabará todo. Lo que se es que hoy es 2008 y es un bonito número para empezar otra vez. Así que yo me quedo aquí. En el sitio de mi recreo...feliz año para los demás.

http://es.youtube.com/watch?v=58FYKKty3a4

Foto: Mi madrid, este diciembre.

2 canciones para no olvidar:

Ana-Banana dijo...

A mí tampoco me gustan los números impares...

Y, me pasa algo parecido a tí... yo me quedé en el 2004, y nunca supe salir de ahí.

Brillante entrada, una vez más.

Feliz año 2008, artista.

Anónimo dijo...

Todos los días pueden sonar a cambio si los escuchamos atentamente.